Viaje en autocaravana

Un viaje diferente a través de las regiones del sur de España y Portugal, recorriendo en autocaravana las provincias españolas de Valencia, Murcia, Granada, Sevilla, Huelva, El Algarbe (Portugal), Cádiz, Almería y Alicante.

Conduciendo autocaravana
Hacía tiempo, que acariciaba la idea de realizar un viaje en autocaravana, viajar ha sido siempre una de mis mayores pasiones, he viajado en moto en 4x4, en barco, en avioneta e incluso en helicóptero…pero me seguía faltando esta experiencia de la autocaravana, “llevando la casa a cuestas” con la autonomía que esto implicaba, no depender de la búsqueda de un alojamiento, ni de un sitio donde comer. Así que puse manos a la obra y comencé a buscar por Internet un establecimiento que alquilara este tipo de vehículos, en la mencionada búsqueda me encontré con la empresa AC-LLAR, enseguida me gustó su manera diferente de enfocar el negocio, con la participación de los propios usuarios, esta actitud me pareció propia de una empresa con talante jovial y emprendedor y me puse en contacto con ellos. Desde el primer momento me atendieron con cortesía y entusiasmo…así que me puse de acuerdo con mi hijo Javier, al que también le gustan los viajes y la aventura y decidimos organizar un primer viaje de iniciación desde Alicante hasta Faro, en el vecino Portugal. Javier, que es militar de la UME en Bétera, Valencia, se encontraría conmigo en la estación de tren de Alicante, a la que yo llegaría desde Madrid, tras el encuentro nos dirigimos a San Vicente del Raspei, donde nos esperaba Rafa, uno de los propietarios de la empresa. Como era de esperar la acogida de Rafa, fue de lo más cordial y espontánea, el y su esposa nos explicaron todos los pormenores del vehículo y del equipamiento de la autocaravana. Con todos los datos recién adquiridos, del funcionamiento de nuestro “carruaje”, y el GPS conectado, nos pusimos en marcha hacia nuestro primer destino, Granada….teníamos muchos kilómetros por delante, pero también mucho entusiasmo, era muy interesante poder viajar y hacer otras cosas como ducharte ó prepararte un bocadillo mientras seguíamos circulando hacia el camping de Granada.

Autocaravana en ruta
Un alto aquí, para repostar, comprar víveres, otro allá para hacer fotos de los bonitos lugares que íbamos encontrando a nuestro paso, así fue transcurriendo nuestro primer día.Al anochecer llegamos al camping “ Sierra Nevada” de Granada, al que habíamos llamado con antelación durante el trayecto. La verdad, aún no sabíamos muy bien como funcionaba todo esto de los campings, pero nos apañamos tanto como pudimos a pesar de que ya avanzaba la noche. Nos preparamos algo de comer y nos dispusimos a dormir, el espacio era suficiente y cómodo, aunque pasamos algo de frío, porque no pusimos la calefacción….cosas de novatos. En la primera mañana, tras el aseo y el desayuno, nos fuimos de paseo por la ciudad de Granada, visita obligada “La Alhambra de Granada” y sus alrededores. El camping esta muy bien situado en el interior de la ciudad, dejamos la autocaravana y nos fuimos al centro con el autobús urbano.
Una vez terminada nuestra excursión, regresamos al camping e hicimos todos los “deberes”, limpiar depósitos de WC, cargar agua, limpiar, recoger (esta parte es muy importante, ya que si no pones cada cosa en su sitio, luego todo va dando bandazos en el camino).Nuestra siguiente meta….directa a Faro en Portugal, la idea era llegar al punto más lejano de nuestro recorrido para luego ir regresando con más tranquilidad y disfrutando del recorrido que nos habíamos fijado, Algarve, Coto de Doñana, Huelva, Cádiz, Málaga, Almería, Cartagena y finalmente regreso a Alicante.Camino de Faro, pasamos por Sevilla y decidimos hacer una visita rápida a la familia…lo del encuentro familiar, fantástico…disfrutamos un buen rato con mi cuñada y mis dos preciosas sobrinas, pero el tráfico y las calles de Sevilla, casi acaban con mis nervios….así aprendí a no meter la autocaravana en las macro ciudades con exceso de coches mal aparcados en calles estrechas.
Tras este primera aleccionadora y estresante experiencia, volvimos a la ruta, pudiendo disfrutar de nuevo del viaje.Cuando llegamos a Faro, buscamos el camping más cercano, que resultó ser el de Olhao, ya era bastante tarde y los campings suelen cerrar el acceso a partir de las 12,00 de la noche, pero la diferencia horaria de Portugal, una hora menos que en España, nos salvo de tener que buscar un emplazamiento alternativo para el “campamento”. Había leído en algún foro sobre campings, que los establecimientos en Portugal, no tenían la calidad adecuada, pero al menos este de Olhao, era grande, bonito y confortable con muy buenas instalaciones y lo que era mejor todavía la mitad de precio que en España.

Mi hijo Javier (con la camiseta de pirata) con los moteros portugueses
Nuestra llegada, coincidió con la de algunos moteros, que acudían a una concentración anual en Faro, según pude saber por ellos mismos más tarde, mientras tomábamos unas cervezas en el Bar del Camping, buena gente los moteros portugueses. En la mañana, una vez terminados los consabidos quehaceres, dejamos el agradable Camping de Olhao y nos pusimos en marcha hasta Faro, esta vez buscamos un buen emplazamiento en los alrededores de la ciudad, para aparcar allí el vehículo y caminamos hasta el centro de Faro, para disfrutar de sus tranquilas calles y plazas…..hasta llegar a la zona del puerto donde comenzaban a concentrarse los cientos de ruidosos y desenfadados motoristas que acudían al evento anual.Seguimos recorriendo la zona del Algarve portugués, los nuevos colegas de las motos, nos recomendaron visitar un bello paraje llamado “Pego do Inferno” y hasta allí fuimos para disfrutar de un excelente entorno natural y protegido.
Nuestro siguiente destino, nos estaba esperando….El Rocio, que lugar más “alucinante”, inmerso en la reserva natural del Coto de Doñana, un paraje sin igual, un pueblecito perdido en el tiempo, sin semáforos, ni asfalto, un lugar donde aún se respeta a la naturaleza circundante, el camping de la Aldea, era nuestro nuevo campamento, un lugar limpio y cuidado con buenos servicios e instalaciones.Como ya nos tocaban los trayectos más cortos de la vuelta, pudimos disfrutar del resto del día en estos agradables entornos. Una vez instalados, caminamos hasta el pueblo para imbuirnos en el sereno ambiente del Rocio, un pueblo con calles de arena y multitud de Hermandades, algunos comercios y bares y la majestuosa ermita del Rocio.

En el Coto de Doñana
Al amanecer pusimos rumbo hacia el Parque Natural de Doñana, visita obligada y reconfortadora, recorrer este grandioso espacio de naturaleza, observar la vida de las aves y respirar el aire limpio de la naturaleza, te imprime nuevas energías.Concluido el siempre breve recorrido, volvemos al pueblo del Rocio, preparamos los enseres y nos ponemos de nuevo en marcha, a estas alturas ya casi somos unos expertos, en el tema de viajar con autocaravana y aprovechamos cada momento para disfrutar de la autonomía que nos brinda el viajar con “La casa a cuestas”.Seguimos la ruta que nos habíamos propuesto inicialmente y nos dirigimos hacia Cádiz, visitar Ubrique, el pueblo natal de mis abuelos maternos, era una de mis principales intenciones….y valió la pena, el esfuerzo, parajes de gran belleza se nos iban ofreciendo a nuestros ojos, a medida que ascendíamos hacia la sierra y por fin, Ubrique aparecía tras una curva del camino, un pueblo esculpido al abrigo de las montañas, con sus casas blancas reluciendo en el atardecer. Esperamos a que la tarde cayera, para poder fotografiar ese magnífico espectáculo y nos adentramos lo que pudimos en el pueblo, preguntamos por las familias de nuestros ancestros y compartimos un agradable rato con la gente del lugar. El viaje va tocando a su fin una noche más en las costas de Málaga y hacia Alicante, donde entregaríamos a la que ha sido nuestra fiel compañera de los últimos días. Esta vez decidimos prescindir de los campings y nos buscamos un tranquilo paraje para pasar la noche, a esta altura ya éramos “casi” unos expertos y no necesitamos la cobertura de unas instalaciones, esta es una de las ventajas más importantes de viajar con autocaravana…..la autonomía.

Con mi hijo Javier a nuestra llegada a Valencia
Seguimos con nuestro viaje de vuelta, disfrutando de cada momento y de cada lugar que se nos antojaba, Almuñecar, Almería, unas paraditas para fotos, otras para un café y así poco a poco kilómetro a kilómetro, fuimos llegando a nuestro punto de destino. Rafa, ya nos estaba esperando y una vez formalizada la entrega, nuestro nuevo amigo nos llevó hasta Alicante, nos aconsejo un buen hotel y unos formidables locales de la zona para comer y disfrutar de buena música en vivo, gracias Rafa. Una experiencia que sin duda habrá que repetir, más cuando ya se van aprendiendo los trucos de esta autónoma manera de viajar.