Volando sobre La Palma

La isla de La Palma, cuyo nombre histórico es San Miguel de La Palma, pertenece al archipiélago de las Islas Canarias, España, y desde el año 2002, toda la isla esta considerada como Reserva de la Biosfera. La isla de La Palma tiene una superficie de 708,32 km² y una población de 86.528 habitantes según un estudio del INE, Instituto Nacional de Estadisticas, realizado en el año 2008.
Su territorio es bastante abrupto y montañoso, alcanzando los 2.426 m de altura en el Roque de los Muchachos, punto más elevado de la isla y en el tercio norte se encuentra una gran depresión de origen volcánico que forma la Caldera de Taburiente, declarada Parque Nacional en 1954.

De regreso a la base en la isla de Tenerife


Fotografiando el puerto de Santa Cruz de La Palma

La tripulación al completo.

Por razones de trabajo, volar en helicóptero de una isla a otra, es ya algo habitual para mi... pero nunca dejo de sorprenderme con la diferente perspectiva que este medio de transporte, me ofrece.
En alguno de estos trabajos de seguimiento fotográfico, necesitamos emplear de 2 a 3 días, "saltando" de isla en isla. Cada jornada se acaba antes del atardecer, cuando ya la luz no ilumina nuestros objetivos y es en ese momento, cuando parecemos verdaderos "nómadas del aire". La peculiaridad de poder aterrizar en casi cualquier sitio, (pequeños helipuertos ó incluso fincas y terrenos particulares) para pasar la noche, repostar la nave y descansar, para a la mañana siguiente muy temprano, al despuntar el día, comenzar con la nueva jornada de trabajo, este trasiego, el de aterrizar, recoger los equipos esperar al transporte de combustible, anclar y proteger a la nave, en su nuevo emplazamiento... nos aporta una sensación de libertad y aventura sin igual. En ocasiones, cuando el trabajo así lo permite hacemos un alto en el camino para almorzar, aterrizar entre nubes de tierra, con el batir de las aspas y el estruendo de la turbina en las proximidades de cualquier casa de comidas en un apartado pueblo... no cabe duda, que es una situación bastante curiosa, sobre todo para los "parroquianos" allí congregados, que nos observan sorprendidos.