Incansable India

Acababa de llegar a Jaipur (en hindi जयपुर), conocida también como la ciudad rosa, y que es la capital del estado de Rajasthán en la India.

 
Esta era la fachada principal de la que iba a ser mi "hogar", durante la primera quincena de mi estancia en Jaipur... una casa amplia y cómoda, aunque la mayor parte del año esta deshabitada, ya que sus propietarios, que eran mis anfitriones... viven en las islas Canarias.
Los monos curiosos, acudieron enseguida para observar al nuevo visitante, que era yo... y enseguida los vecinos me advirtieron... guarda bien tus pertenencias y asegura tu habitación, porque estos juguetones y traviesos monos, son un poco "ladronzuelos".


Este personaje, que dormita a la sombra sobre lo que parecía, la caseta de un inexistente perro... ó era esta su caseta?... nunca lo llegue a tener claro del todo.
Pues bien... como les decía, este hombre que dormitaba en la sombra, era el chofer, jardinero, amo de llaves, recadero, vigilante y muchas cosas más... de la familia y muy pronto se convirtió en mi "guía" a tiempo parcial, es decir cuando los "señores" se lo permitían... y es que en la India, esto de las clases y las castas, hay que llevarlo muy en serio... no hay que dejar que el "personal" se subleve.


Esta era la amplia habitación, que mis anfitriones tuvieron a bien brindarme... muy cómoda e independiente, situada en la parte alta de la vivienda y con baño privado... todo un lujo, la verdad. Una vez desplegados y acomodados todos mis pertrechos... ya podía disponer de mi base de operaciones.



... Ah, pero no todo puede ser tan perfecto... y aquí empezaron a mostrarse, los inconvenientes de tan lujoso habitáculo. Esta señora que limpia tranquilamente los útiles y cacharros en el patio de la vivienda anexa, era parte de una nutrida familia compuesta por niños, abuelos, tíos, primos y no se cuantos tipos de parientes más, que convivian en la misma casa... pero lo que sí se... es que no paraban de hacer ruido y de hablar a gritos la mayoría del tiempo, hasta altas horas de la noche, perjudicando como es de suponer mis necesarias horas de sueño.
... Pero bueno que vamos a hacer -me dije- habrá que aguantarse un poco, finalmente al llegar la media noche, estos "ruidosos" vecinos ya habran cesado en su trajín de cada día... y yo podré finalmente, descansar...


... no llevaba ni 4 horas de sueño confortador... cuando desde esta otra vivienda de "vecinos", comienzan a llegar hasta mis pobres oídos, unos ininteligibles cantos religiosos. reproducidos a todo volumen desde un cassette ó un dvd... que más daba el sistema, lo que si me importaba es que eran las 5,00 de la mañana y ahí estaba este otro vecino, intentando congraciarse con los Dioses a cambio de quitarle el sueño a su prójimo.
No podía tirarle ningún zapato... tal y como he visto, que se hace con los gatos cuando maullan, en algunas películas de dibujos animados... porque las ventanas de la habitación, tenían rejas (sería por lo de los monos, supongo)... así que comencé a gritarle en todos los idiomas que conozco, especialmente y a medida que mi enojo crecía... y haciendo uso del léxico no recomendado para niños... ya en español, claro
A pesar de todos mis intentos, aquel "devoto" vecino no bajaba el volumen de los cantos, me intenté tapar los oídos con algodón, con las almohadas... pero nada
Al día siguiente, busqué la vivienda de aquel vecino tan religioso y le expuse mis quejas... él, ..se hizo el loco, todo lo que pudo y asintió con la cabeza a mis peticiones de paz... pero a decir verdad, al día siguiente volvió con la misma "canción"... nunca mejor dicho. 


Tal como acontecían las cosas, parecía que en la ciudad de Jaipur, ó por lo menos en el barrio en que yo vivía, no habrían momentos de tranquilidad... pero por suerte esto no era así del todo y en las horas más calurosas del mediodía, cuando todos los habitantes, al parecer descansaban de la picante comida y los pajaros acudían a saciar su sed en el lavabo situado en el pasillo exterior de mi habitación... justo en ese momento "la incansable India", parecía tomarse un respiro.


... Respiro que yo aprovechaba, para poner en orden mis notas y programar la nueva jornada del día siguiente.