La Gomera... "Isla Mágica"

La Gomera, es ante todo una isla callada, una isla tranquila y encantada, donde el "silencio", es el primer sonido que se escucha al amanecer y el último con que la isla recibe a la cálida noche iluminada por la tenue luz de la luna, que se proyecta por los abruptos valles y barrancos, donde asoman pequeños núcleos urbanos cuyas luces centellean entre los perfíles de esbeltas palmeras.

La Gomera es una de las siete islas principales del Archipiélago Canario, situado en el Océano Atlántico, de esta isla también conocida como la isla Colombina, por ser el lugar de avituallamiento de Cristóbal Colón en 1492, antes de partir hacia el descubrimiento del Nuevo Mundo, se dice que nunca llegó a ser conquistada y que tan solo con el paso del tiempo, los aborígenes reconocieron finalmente la autoridad de los nuevos pobladores europeos.


Mi compañera Karin junto a su inseparable mochila de Panama Jack, contempla los abruptos paisajes de la isla de La Gomera, una isla, cuya naturaleza la convierte en un lugar idóneo para la practica del senderismo.

Bosques de Garajonay

La isla de La Gomera, que cuenta con unos 12 millones de años de antigüedad, tiene una superficie de 369,76 Km2, que sobre el océano parece una masa de tierra casi circular, la parte alta de la misma esta formada por una especie de meseta donde se alza el pico culminante de la isla, el Garajonay, que con sus 1.475 m sobresale de la densa espesura de los bosques de El Cedro y de Meriga, que atravesados por arroyos en los que el agua corre refrescante durante todo el año, convierten a la zona en un terreno donde las laurisilvas, conviven con las sabinas y el resto de la flora prehistórica que aún permanece como vegetación autóctona de la isla.

Una vista de la costa de Hermigua
La Gomera es abrupta y al tiempo acogedora, sus costas están formadas por inmensos acantilados que caen al mar desde alturas que van desde los 50 a los 800 metros. De trecho en trecho, se abren en el muro costero, los únicos puntos de acceso a la isla desde el mar, los formados por los portillos ó tajos de la salida de los barrancos hacia el océano, dando origen a pequeñas y silenciosas playas de fina arena negra que parecen vigiladas y escoltadas por los acantilados de gigantescas paredes verticales.

Paisaje en Benchijigua
Al igual que la belleza de sus paisajes han permanecido inalterables al paso de los siglos, sus habitantes, poseedores de un talante especial, han sabido conservar sus ritos y tradiciones, siendo uno de los más peculiares y sorprendentes el del "silbo", un antiquísimo sistema de comunicación a base de silbidos, con el que los isleños se comunicaban a través de largas distancias, salvando así la complicada y accidentada geografía del terreno.