Pasteles de Belém

Se dice que si viajas a Lisboa, no debes dejar de probar los famosos pasteles de nata,  pasteles de Belém ó Pastéis de Belém, como se denominan en portugués que son unas pequeñas "tartaletas" de hojaldre rellenas de crema, elaboradas en la antigua fábrica y pastelería de Belém, cuya receta se mantiene en el más riguroso de los secretos, por los artesanos propietarios de la misma.
El origen de estos dulces se remonta al siglo XVIII y se cree que su manufactura se debe a la creatividad de las monjas del Convento de Los Jerónimos, situado en el mismo barrio de Santa María de Belém, que da origen a la pastelería y a los famosos dulces. 
Mis notas de consulta previa al viaje recogidas en la guía de El País-Aguilar, decían:
"Los pasteles de nata son típicos en los cafés Lisboetas y se suelen tomar con café. Los originales, en ocasiones cubiertos de canela, se elaboran en la Confeitaria de Belém, según su propia receta, los demás son imitaciones ó al menos eso dicen"


Pastelería de Belém en Lisboa

Tanta es la fama que precede a estos pequeños pasteles entre nacionales y visitantes, que cuando me acerqué hasta la famosa pastelería de Belém donde los elaboran y venden, a duras penas pude hacer las fotos que ahora ilustran este artículo, el lugar estaba tan abarrotado de gente,  que  para llegar hasta el mostrador donde servían los dulces, había que abrirse paso casi a empujones, por esta razón decidí renunciar al tan demandado manjar, nunca me han gustado demasiado las aglomeraciones y menos por cuestiones de consumo.


Pasteles de nata portugueses

La popularidad y demanda de estos pasteles han contribuido a que le salgan competidores por "todas las esquinas" tanto en Portugal como fuera del país y es muy normal que los encuentres en casi todas las cafeterías y pastelerías de Lisboa, estando asi mismo presentes incluso en los comercios para turistas donde los puedes ver envasados en pequeñas cajas listos para ser usados como "souvenir gastronómico".
Así que al día siguiente compramos unas cuantas "imitaciones" en la panadería del barrio donde nos alojábamos para degustarlos por el camino... no eran los elaborados con la formula secreta de los pasteleros de Belém, pero estaban sencillamente exquisitos y nadie nos pisaba ni empujaba mientras los degustabamos paseando tranquilamente por las calles de Lisboa.