La Historia del American Star

Estábamos realizando fotografías aéreas de las costas de Fuerteventura y la imagen de los restos del naufragio de un antiguo trasatlántico que permanecía varado en las proximidades de Cofete, llamaba poderosamente mi atención. Sin duda era una imagen surrealista, casi dantesca, le pedí al piloto que bajara y diera algunas vueltas alrededor de lo que quedaba de aquel barco, para poder fotografiarlo desde todos los ángulos posibles. La imagen de aquel buque partido en dos y a merced de las olas, me impacto tanto visualmente, que decidí organizar un viaje a la isla, para acercarme a pié hasta la zona donde permanecía varado y hacer una serie de fotografías desde tierra. 
La pequeña playa, donde se encontraban los restos del American Star, era de muy difícil acceso, por lo que se hacía imprescindible el uso de un vehículo 4x4, y para más dificultad  los terrenos colindantes de la zona, eran utilizados para maniobras militares, con entrenamientos de fuego real y por descontado tenían los accesos de varias de las pistas, cerrados. Cuando tras unos cuantos kilómetros de polvorientas pistas de tierra, logré llegar hasta la pequeña cala en la que reposaban los restos del buque, y logré divisar aquel tremendo monton de hierros retorcidos, que sobresalían de las verdosas aguas y que en otros tiempos fue un elegante trasatlántico que surcaba los oceanos, haciendo las delicias de los viajeros pudientes de la época, tuve una extraña sensación en la que se mezclaban sentimientos de asombro y admiración, con otros de sobrecogimiento.


Frente a los restos del naufragio

En posteriores reportajes aéreos de la zona, pude comprobar como los restos del American Star, se iban hundiendo para siempre en las aguas de la costa de Fuerteventura. Actualmente, el American Star ya no es visible sobre la superficie y ha dejado de ser una atracción turística para los visitantes de la isla.

Restos del Buque desde tierra y desde el aire, junto a una postal de su época de gloria en NY

La historia del American Star, comienza en 1939, cuando era bautizado por Eleanor Roosevelt con el nombre S.S. América, el lujoso transatlántico de la naviera United States Lines. Fue considerado uno de los barcos más lujosos e importantes del mundo (su longitud era 48 metros más pequeña que la del Titanic) siendo militarizado en 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, pintandolo de camuflaje y rebautizandolo como U.S.S. Westpoint. Después de varios años, el barco pasó por diferentes propietarios teniendo nombres como S.S. Australis, S.S. Italis, S.S. Noga y S.S. Alferdoss.Más tarde, ya por el año 1993, la compañía tailandesa Chaophraya compra el viejo barco por un valor de 2 millones de dólares con el objeto de convertirlo en un hotel flotante de lujo en Bangkok. Fue aquí cuando se rebautizó como American Star. El 15 de Enero de 1994, con las hélices desmontadas y propulsado por el remolcador ucraniano Neftegaz 67, el barco se dirigía con la intención de hacer escala a el Puerto de La Luz y de Las Palmas Gran Canaria, sin saber que una terrible tormenta le esperaba en las aguas de las islas. El temporal azotó el barco e hizo imposible los intentos de recuperar el control del barco, incluso con la ayuda del Neftegaz 67 y dos remolcadores más. Dos días más tarde, un helicóptero rescataba a la tripulación del American Star y decidían dejar el barco a la deriva, para recuperarlo cuando pasara la tormenta. Desgraciadamente, el 18 de enero, el histórico transatlántico encallaba en la playa de Garcey en Pájara, Fuerteventura. La nave fue desatendida por sus armadores, hasta que el casco se partió a la mitad a consecuencia de las fuertes corrientes de agua y oleaje de la zona. Poco más tarde la popa del barco se hundía en el océano. El 6 de julio del mismo año, el American Star era declarado siniestro total.
En la actualidad, para la población de la isla y para los que llegaron a conocer su historia, ya solo quedan las fotos y el recuerdo. Los restos del American Star, ó al menos parte de el, permanecen sumergidos en esta recóndita playa de Fuerteventura, fuera de vista de turístas y curiosos, sirviendo de improvisado refugio para peces.