Carreiros do Monte


Tras esta peculiar imagen, en la que se puede observar a una pareja de turistas deslizándose por una empinada cuesta a bordo de una rudimentaria cesta de mimbre, impulsada por dos hombres vestidos de blanco que ataviados con sombreros de paja, controlan la trayectoria del carro usando las suelas de sus botas como freno, nos encontramos con una singular forma de transporte surgida en la isla de Madeira, que se ha convertido en uno de los símbolos turísticos más significativos de esta bonita isla. El origen de estos originales carros, se remonta al siglo XIX, cuando los campesinos comenzaron a hacer uso de este medio de transporte para trasladar sus productos agrícolas desde la localidad de Monte hasta el mercado de Funchal. Más tarde y tras la prohibición de la tracción humana, en la actualidad este original sistema de transporte ya solo permanece activo como atracción turística.



Tal es la divulgación turística de esta imagen, que incluso se dice que si vas a Madeira y no te montas en uno de estos carros, te habrás perdido la oportunidad de experimentar uno de los principales tipismos de la isla, algo así como ir a Venecia y montarte en una góndola, así que tal vez movidos por este sentimiento y por la pertinaz insistencia de los carreiros en venderte el original recorrido, a bordo de uno de estos artesanales cestos, cada año, son miles los turistas que montados en estos pequeños carros ó trineos, se dejan llevar a una velocidad promedio de 80 Km / hora a través de la vía que durante 2 km desciende desde Monte hasta Deliverance, uno de los barrios altos de Funchal.
Además del propio paseo, si tienes inquietudes fotográficas y deambulas por la zona cercana a la iglesia de Monte, donde cada día se concentran los carreiros a la espera de los turistas, podrás observar el movimiento de carros que una vez llegan al final del recorrido son subidos de nuevo en pequeños camiones, hasta el punto de salida donde los carreiros esperan pacientemente por los nuevos clientes para iniciar el descenso una vez más.

 
Antes de escribir esta nota sobre los carreiros, estuve recabando información y opiniones de otros viajeros en la red y pude constatar como algunos se referían a la experiencia como una divertida anécdota de su paso por Madeira, mientras otros se quejaban del excesivo precio del paseo y de las fotos que te realizan durante el recorrido, comentando incluso lo absurdo que puede parecer ver a dos turistas dentro de una cesta impulsada por dos hombres de blanco con gorrito de paja... pero en mi opinión y con la propia experiencia de mi recorrido, te diré que el paseo me pareció divertido y original. El propio Ernest Hemingway a su paso por la isla, llegó a comentar que esta fue una de las experiencias más emocionantes de su vida.