Vinos de Madeira

Barricas en la Bodega Old Blandy de Funchal
Nunca he sido un gran entendedor de vinos, pero como consumidor ocasional, el vino portugués, siempre y en casi todas sus variedades, me han parecido caldos muy agradables y en este viaje que he realizado a la isla de Madeira, he podido reafirmarme en mi gusto por los vinos portugueses, al probar su famoso vino de Malvasia, un exquisito vino que además de su inigualable textura y sabor, cuenta con historias únicas y sorprendentes sobre su origen, producción y comercialización. 
Según me he podido informar, en el siglo XV, en la isla de Madeira, se comenzó a cultivar la vid con cepas traídas de todas partes del mundo, especialmente una variedad llamada Malvasia cándida, que provenía de Venecia, desde entonces y gracias a la riqueza de su suelo volcánico y la benignidad de su clima, el vino de Madeira, ha mantenido un reconocido prestigio internacional ya tal como ha sucedido en otros tantos descubrimientos humanos, el proceso de maduración de este vino, fue descubierto por casualidad. 

Al parecer durante las largas travesías a las que se sometían los vinos para su comercialización en el exterior, los apreciados caldos terminaban estropeándose, por lo que los productores, añadieron más alcohol (brandy) y sorprendentemente estos vinos de mesa, recalentados en las bodegas de los barcos y en especial a su paso por el ecuador, se transformaban en un producto con más cuerpo y sabor.

Bodegas y viñas de Madeira
Durante mucho tiempo, el propio viaje de traslado a los mercados exteriores, fue parte del proceso de maduración de este vino, hasta que en el año 1794, se comenzó a reproducir de manera técnica estas condiciones en las bodegas de los productores, con los conocidos como tanques estufa, donde el vino se calienta hasta alcanzar los 50º durante periodos de hasta 3 meses. Durante los siglos XVI y XVII, el vino de Madeira fue adquiriendo gran fama y renombre en los mercados y se dice que parte de esta expansión se debe a los piratas franceses que atacaban a los barcos mercantes para arrebatarles el azúcar y el vino, que más tarde vendían en los puertos de Europa.
Durante el siglo XVIII, la mayor parte de la producción de azúcar y vino, estaba en manos de industriales ingleses afincados en la isla, pero tras el paso de algunas plagas que afectaron gravemente a las principales zonas de cultivo, solo unos pocos permanecieron dedicados a esta producción. La Bodega Old Blandy de Funchal, que abre sus puertas a los visitantes de la isla, ofreciéndoles catas y un recorrido informativo por sus bodegas, pertenece a una de estas familias que siguieron en la lucha. 

Imágenes de la Bodega Old Blandy
En la actualidad, la industria vinícola de Madeira sigue siendo teniendo un papel destacado en el mercado europeo e internacional, y en la isla existen importantes productores tales como, Henriques & Henriques, la empresa de vino de Madeira perteneciente a la familia Blandy, Vinhos Barbeitos, Vinhos Justino Henriques, Filhos, Pereira d’Oliveira Vinhos y Silva Vinhos, que todavía fabrican unos vinos exquisitos.
Así que si tienes la oportunidad de viajar a Madeira, no dejes de deleitarte con estos excelentes vinos de Madeira, en especial con los secos y semisecos que puedes tomar como aperitivo y con los dulces para los postres y sobremesa, si aprecias los buenos caldos, seguro que te agradará la experiencia.