La ruta de las Kasbahs

kasbah en las cercanías de Imzzoudar
Este interesantísimo recorrido por el sur de Marruecos, también conocido por la Ruta de las mil Kasbahs, que habitualmente se inicia desde la ciudad de Ouarzazate, muy próxima a Marrakech y culmina en Merzouga, a las puertas del desierto del Sáhara, es una de las rutas más atractivas y frecuentadas de Marruecos. Las kasbahs, que en versión castellana podríamos interpretar como Alcazabas, definición que viene del vocablo árabe ( القصبة al-qaṣbah), son unas curiosas ciudadelas fortificadas construidas con adobe, el material que más abunda en esta zona del Gran Sur marroquí, circunstancia por la cual, estas soberbias edificaciones, se encuentran totalmente mimetizadas con el paisaje, algunas de ellas muestran en sus elevadas torres y muros, vistosos relieves y decorados de origen beréber, que en ocasiones aparecen silueteados en color blanco.


Las Kasbahs, suelen estar construidas sobre elevaciones del terreno, tales como peñascos, formaciones rocosas ó colinas para así tener un mejor control visual de la zona periférica, además de una ventajosa posición de defensa ante posibles ataques ó asedios. En su interior protegidos por el Ksar ó Alcázar, una especie de castillo con torres de vigilancia almenadas, se extendía un laberinto de escaleras y callejuelas, por las que se accedían a los comercios y las viviendas de sus moradores. El agua era así mismo un elemento fundamental para la supervivencia, por esta razón, casi siempre se procuraban edificar estas poblaciones fortificadas en las cercanías de ríos ó pequeños cauces fluviales, de los que partían los sistemas de riegos para las huertas colindantes a la fortaleza y en el interior de sus muros, se construían profundos pozos para el aprovisionamiento de tan preciado líquido.


Estas rutas en busca de las altivas Kasbahs, camufladas entre los espectaculares paisajes de color ocre, pero que a la vez destacan y contrastan con el verde de los valles y oasis repletos de palmerales, es en cierta manera un viaje al pasado, un viaje que evoca y te traslada a la aventura y al romanticismo de otros tiempos. La ruta, que transcurre por entre los valles del Draa, Dadés y Sous, esta plagada de estas antiguas ciudadelas y fortificaciones, tales como las de Taourit, una de las más conocidas y visitadas de todo el recorrido, situada en el pleno corazón de Ouarzazate y declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, que en ocasiones ha servido como escenario para la grabación de algunas secuencias en importantes películas tales como la de Gladiator.
Detalles de la Kasbah de Taourit en Ouarzazate
Siguiendo con nuestra ruta hacia el este, nos encontramos con la kasbah Tizzarouine en el pueblo de Boulmane, punto geográfico donde confluyen la garganta y los valles del Dadés, también llamado el "valle de las 1.000 kasbahs", un impresionante escenario rocoso que sirve de telón de fondo a las pequeñas kasbahs, diseminadas  por la zona. Más adelante, nos encontramos con Tinghir, centro administrativo de la región y puerta de acceso a las gargantas del Todra, un estrecho desfiladero con impresionantes paredes verticales de hasta 300 metros de altitud. Desde este emblemático punto y manteniendo nuestra ruta hacia el este, nos encontraremos con las kasbahs de Erfoud, conocida también como la capital de los dátiles y antes de llegar hasta el valle del Draa, pasaremos por N´Kob y sus 52 kasbahs construidas entre frondosos palmerales.
Sabedores de su importancia, en este recorrido por las kasbahs del sur de Marruecos, hemos dejado para el final, la visita a una de tal vez la mejor conservada ciudad fortificada de todo el Atlas, me refiero a la Kasbah de Aït Benhaddou, una de las de mayores dimensiones de toda la región, situada en un idílico emplazamiento junto al río Ouarzazate, y considerada Patrimonio de la Humanidad, esta kasbah se ha convertido en una de las más visitadas y su imagen ha sido inmortalizada en miles de fotos de revistas de viajes y  turismo,  así como en más de una decena de películas, algunas de ellas de reconocido prestigio tales como Lawrence de Arabia, Gladiator, La última tentación de Cristo, La momia ó Alejandro Magno.

Kasbah Aït Benhaddou
Actualmente esta magnífica ciudad de barro fortificada, que a decir verdad, se encuentra en estado de semi abandono y en cuyo recinto interior solo permanecen, unas pocas familias y algún que otro comercio de souvenirs, ha quedado como lugar de visita para los turistas y viajeros que hasta allí acuden y en la llanura que se extiende al otro lado del río ha ido creciendo un nuevo asentamiento donde nos encontraremos con improvisados guías vestidos de beduinos, encantadores de serpientes, comerciantes que te ofrecen curiosas antiguedades y recuerdos, todo ello a la sombra de diversas instalaciones, en las que se ofrecen servicios de restauración y hostelería.


Ya de regreso a Marrakech, considero que la experiencia de esta ruta, bien ha valido el esfuerzo y aunque siempre quedarán espacios y lugares a los que no pudimos llegar por motivos de tiempo y distancia, los que si hemos podido ver y visitar, me han dejado un agradable recuerdo y algunas interesantes imágenes para mi archivo. Las Kasbahs, definitivamente me han cautivado con su sencilla pero impresionante arquitectura  y a pesar de que muchas de ellas, se encuentran en un estado ruinoso muy considerable, no por ello (al menos en mi opinión) han perdido el encanto y el halo de misterio que las envuelve.

Ruinas de una Kasbah y mezquita en el valle del Dadés
También es verdad, que con el incremento del turismo en esta interesante zona de Marruecos, algunas de estas magníficas fortalezas han sido remodeladas y adaptadas como hoteles y alojamientos turísticos, conservando la estética original y equipandolas con todos los servicios para que de esta manera, los visitantes puedan disfrutar de una cómoda y pintoresca estancia, durante su periplo viajero por la ruta de las Kasbahs.

Kasbahs convertidas en Hoteles
Por último, solo me queda recordarles que para realizar esta ruta por las míticas Kasbahs del sur de Marruecos, es aconsejable hacerlo a bordo de un vehículo 4x4 todo-terreno, ya que en la mayoría de las ocasiones el acceso a muchas de estas ciudadelas, es solo posible a través de pistas de tierra y barro, en las que sería practicamente imposible, además de temerario intentar realizar la travesía con un vehículo convencional, sobre todo en las épocas de lluvia.


Más información en:
Oficina de Turismo de Marruecos / Visitmorocco