Vuelo en ultraligero


Durante un presstrip que realicé a Peñíscola, pude disfrutar de un privilegiado vuelo en ultraligero, sobre el castillo de Peñíscola y la franja costera que incluye a Benicarló. Para este fin, contactamos con un experto piloto e instructor de vuelos en este tipo de aeronaves y nos dirigimos hasta un campo privado de vuelos, situado en medio de una finca en las proximidades de Vinarós, allí nos esperaba el piloto al pie de la nave, que nos transportaría hasta los azules cielos de Peñíscola. Tras las primeras presentaciones e indicaciones, el motor ya esta en marcha y tras un breve correteo por la sencilla pista de tierra trazada entre medio de antiguos campos de cultivo, nos alzamos por encima de la campiña, pueblos y ciudades, hasta llegar a nuestro objetivo de sobrevolar las playas y el castillo de la ciudad. 


A pesar de mi larga experiencia como fotógrafo aéreo, nunca antes había volado en ultraligero, ya que habitualmente realizo mis trabajos desde avionetas ó helicópteros y la verdad es, que la experiencia de volar en un ultraligero, resulto ser de lo más interesante.
El modelo en el que volamos, era un precioso Savannah de color rojo, construido con aluminio de aleación aeronáutica, con una cabina luminosa de amplia visibilidad y un rango de vuelo que puede llegar de los 45 hasta los 175 Km/h. La sensación de libertad, al volar en estas naves, es de lo más apasionante, sobre todo porque no necesitan ni plan de vuelo, ni someterse a la vigilancia de ninguna Torre de Control aeronáutico... aquí, solo tienes que poner el motor en marcha, acelerar, tirar de la palanca que acciona el timón de profundidad y al aire. Pero sin duda, lo que más me sorprendió de estas ligeras aeronaves, fue la capacidad que tienen para conseguir despegar y aterrizar en espacios extremadamente cortos y de terreno irregular.