El bigote más largo del desierto

Este rajastani muestra su bigote, considerado uno de los más largos del mundo

En mi deambular fotográfico por las calles de Jaisalmer, me encontré con este singular personaje de nombre Dahnna Ram, que ha hecho de su bigote, uno de los signos de masculinidad más apreciados de los rajastanis, su negocio familiar y medio de vida, e indico lo de familiar, porque fue su padre, Karna Ram Bheel, el que se inicio en el negocio de ofrecer su largo bigote como atracción de feria, mediatica y turística, a cambio de dinero, tras haberse hecho mundialmente famoso, por haber sido considerado en el año 1985, como el segundo bigote más largo del mundo, en el famoso Libro Guinness de los Récords, ahora conocido como Guinness World Record

Como dato curioso y según he podido averiguar, a la hora de escribir este artículo, Karna Ram Bheel, el padre del actual bigotes, había sido un conocido bandido del desierto que tenía su campo de acción entre las fronteras de India y Pakistán, donde los contrabandistas establecían sus rutas y comenzó a dejarse crecer el bigote en la prisión, mientras cumplía condena por asesinato. En el año 1988, fue hallado muerto y con la cabeza cortada en el interior de un carro tirado por un camello, muy cerca de la ciudad de Jaisalmer, por lo que la policía estimaba que podría haberse tratado de un posible ajuste de cuentas.

Dahnna Ram, espera pacientemente a nuevos clientes, que quieran hacerle fotos

En las informaciones previas, que siempre consulto antes y durante mis viajes, ya me había topado con algunas imágenes de este curioso y llamativo personaje, así que cuando me lo encontré sentado en una pequeña plaza en el interior del fuerte de Jaisalmer, cerca de una de las más visitadas havelis del lugar, me dirigí hacia él para solicitarle que me dejara fotografiarle, le expliqué que era reportero gráfico que actuaba como freelance para agencias fotográficas, pero su argumento estaba claro, podía hacerle fotos, pero si quería hacer que desplegara su bigote, tendría que abonar la tarifa, como cualquier otro... es decir entre 30 y 40 rupias por sesión, tampoco era un pago excesivo, así que accedí a su tarifa, cerramos el trato, le indiqué donde y como posar, para realizar mis fotos... 

Vendedor callejero de souvenirs en Jaisalmer

...y cuando ya abandonaba el escenario otro personaje que vendía abanicos hechos con plumas de pavo real y serpientes de madera, se me acercó, indicandome que a él podría hacerle fotos sin necesidad de pagar nada, supongo que al ver que me acreditaba como prensa, supondría que si le hacía unas fotos, podría promocionarse a través de mis imágenes ó tal vez solo lo hacía porque era una persona altruista... sea cual fuese su razón, aquí muestro una de las fotos que le tomé como agradecimento y porque la verdad es que tenía buena fotogénia.