Estambul

Turquía, catalogada en el año 2013, como el sexto país más turístico del mundo, por la Organización Mundial de Turismo, es sin duda uno de los destinos vacacionales, más conocidos y soñados, por los amantes de los viajes exóticos. Si viajas a Turquía, podrás optar por muchas y diversas opciones, que van desde el circuito cultural e histórico, hasta el turismo de playas y todos los deportes relacionados con la costa, ó también, si lo prefieres podrás realizar actividades de trekking y senderismo por el interior del país.
Aunque tal vez, antes que cualquier otra opción, deberías comenzar a tu viaje iniciatico a Turquía, con una primera visita a la extensa y legendaria ciudad de Estambul, una vibrante y activa ciudad cargada de historia, que se extiende sobre las orillas del Bósforo, uniendo en una sola urbe las costumbres y hábitos culturales de los continentes de Asia y Europa, que el propio estrecho que comunica el mar de Mármara con el mar Negro, separa.

La ciudad de Estambul, erigida sobre la antigua colonia griega de Bizanzio, y conocida hasta 1930 como Constantinopla, ha sido testigo de grandes acontecimientos históricos  y capital de los grandes  imperios romano, bizantino y otomano. Como consecuencia de estos movimientos históricos, la ciudad cuenta con numerosos monumentos y lugares para visitar, destacando Santa Sofía, la mezquita Azul, Palacio de Topkapi, la Torre Gálata y como no, el Gran Bazar, un claro ejemplo de la importancia comercial que siempre tuvo el estratégico puerto de Estambul.
La mayoría de los lugares históricos y monumentales de Estambul, que no debes dejar de visitar, se encuentran en la parte europea de la ciudad, aunque te recomiendo que también visites el lado asiático de la ciudad, en esa zona podrás ver lugares tan interesantes como la antigua estación de tren de Haydarpasa en Kadiköy. También se pueden ver repartidas por toda la ciudad, numerosas mezquitas, iglesias y sinagogas, unas interesantes muestras de arquitectura religiosa, consecuencia de la amplia diversidad de grupos culturales y étnicos, que conviven en esta macro ciudad de Estambul. 
Antiguos templos católicos y ortodoxos se alzan entre los minaretes de las mezquitas del barrio de Fener.
Caminar por entre las calles y plazas de Estambul y compartir de manera eventual el vivir cotidiano de sus gentes, me pareció una muy gratificante experiencia, y en mis largas caminatas ó desplazamientos en tranvía, transbordador y taxi de un lado a otro de la ciudad, iba descubriendo nuevos y atractivos rincones con los que esta populosa e histórica ciudad, me sorprendía a cada rato y al caer la tarde, de manera incansable volvía a recorrer esos enclaves que me habían impresionado tanto, pero esta vez pertrechado con mi trípode de viajes, para atrapar cuantas imágenes pudiera, durante la mágica hora azul
Y al finalizar el día, cuando terminaba el "turno de noche" y recogía los equipos, me calzaba mi chaqueta larga de cuero negro, tan al uso entre los ciudadanos de Estambul, y me acercaba hasta cualquiera de los cafetines cercanos, para tomar un par de vasos de té turco, camuflado entre las gentes del barrio en el que se ubicaba mi hotel, lejos de las habituales zonas turísticas. 
Esta de eludir las ubicaciones para turístas, es una práctica habitual a la hora de buscar mis alojamientos, ya que siempre procuro integrarme en la medida de lo posible con la propia vida de los lugares que visito, y en esta ocasión parece que lo conseguía, hasta el punto de que en una de mis incursiones nocturnas, se me paró a mi lado una furgoneta cargada con lo que parecía una numerosa familia y una mujer ataviada con el típico pañuelo a la cabeza, se asomó por la ventanilla, para confundiendome al parecer con uno de sus paisanos, preguntarme en turco por una dirección del barrio... ó al menos eso me pareció entender... y solo acerté a decir Sorry Anlamiyorum, (lo siento, no entiendo) en una mezcla de inglés y turco, de propia cosecha, mientras en mi cara, se esbozaba una sorprendida sonrisa.