Madrid, barrio de Malasaña

Atractiva fachada de un edificio de viviendas en el barrio de Malasaña
Había decidido permanecer un par de días en Madrid, antes de partir hacia la zona costera de Murcia, donde me esperaban para realizar un reportaje fotográfico. Siguiendo las recomendaciones de mi amigo Yago, conseguí hospedarme en un sencillo y limpio Hostal muy cerca de Gran Vía, en el céntrico barrio de Malasaña. Este barrio, situado estratégicamente entre los barrios de Chueca, donde se desenvuelve la movida gay y el de Argüelles, cercano a la Universidad, conocido hasta la década de los 80, como el barrio Maravillas, fue escenario histórico del levantamiento del 2 de Mayo, cuando la villa de Madrid bajo el mando de los capitanes Daoíz y Velarde, se alzó en armas contra las fuerzas de ocupación francesas.

Malasaña es pues, un barrio castizo, al que según pude comprobar, cada vez acude más gente, de todo tipo y edad, para perderse por sus estrechas calles, en busca de los locales para el ocio y la restauración, existentes en la zona y que de alguna manera están consiguiendo recuperar el ambiente que se respiraba durante la antigua Movida madrileña, surgida entre los años 70 y 80.
El tradicional Bar Lozano en el barrio de Malasaña
Aunque en el barrio, todavía perduran algunos bares y establecimientos de línea más tradicional y castiza, al que poder acudir para tomar unas cañas y disfrutar de las típicas papas bravas ó de unos crujientes calamares fritos, es cada vez más frecuente encontrarse con nuevos y renovados establecimientos en los que las nuevas tendencias de decoración y servicios gastronómicos, se hace muy evidente.
 La Luna 22, un gastrobar de nuevo diseño en Malasaña
Estos modernos establecimientos conocidos como gastrobares, surgen con la intención de popularizar y hacer más asequible al público de a píe, la cocina de diseño ó alta cocina, sirviendo platos ò tapas de autor a precios populares. La apariencia de estos establecimientos parecen surgir de mezclar los conceptos y diseño de bares y restaurantes clásicos, con los pub de origen inglés que tanto proliferaron entre la décadas de los 70 y 80, junto a una gran dosis de estilo y creatividad personal. 
Café de la Luz en la calle Puebla de Malasaña
La originalidad y el buen servicio de estos establecimientos de nuevo diseño, que están resurgiendo por cada rincón del barrio de Malasaña, me atraían de tal manera que cada vez que tenía ocasión, me acomodaba en los que más llamaran mi atención para disfrutar tranquilamente del ambiente y de los platos que se ofrecían en cada uno de ellos. 
Interior del Café de la Luz
Los espacios interiores de estos establecimientos, son de lo más originales y confortables, casi como estar en casa y como además casi todos poseen wifi, pues que mejor que aprovechar el momento y la comodidad del lugar para ponerse al día con los correos electrónicos y las actualizaciones laborales ó sociales.