Rutas de viaje por el norte de Perú

Viaje al norte de Perú, Tumbes, Piura, Huanchaco, Trujillo 
Consultando las interesantes ofertas de vuelos que la compañía aérea LAN Airlines ofrece en su web, Perú un país con gran potencial histórico, cultural y paisajístico, vuelve a estar entre mis objetivos viajeros. Estas sugerentes posibilidades viajeras, ya las pude apreciar hace algunos unos años, cuando estuvimos haciendo una ruta por la zona norte del país, procedentes de Ecuador La mayoría de los operadores turísticos, centran su atención en la zona central de Lima y en la de Cuzco próxima al antiguo poblado andino de Machu Picchu, situadas más al sur, sin embargo esta zona norte del Perú, aunque menos visitada y conocida, no deja por ello de ser un destino de lo más sorprendente. En esa ocasión, cruzamos la frontera por la caótica zona de Aguas Verdes, hasta llegar a la ciudad de Tumbes y desde allí atravesar el desierto del Piura, hasta llegar a Huanchaco y a la cercana ciudad de Trujillo, donde pudimos visitar las ruinas arqueológicas de la ciudad de Chan-Chan.

Imágenes de la travesía por el desierto de Sechura
Travesía por el desierto costero de Piura
Atravesar los 150 km del desierto de Sechura, ubicado en la región costera de Piura, constituye una inolvidable experiencia, que desde luego no esta exenta de peligros, como así lo recuerdan las diferentes cruces y hornacinas, que se pueden contemplar a los lados del camino. La travesía por este desierto ofrecía algunas dificultades, debido al mal estado de la carretera, en ocasiones invadida por las dunas y arenales de los alrededores, con los bordes erosionados y grandes socavones en los que casi cabía un coche y donde el tráfico de vehículos era bastante escaso, casi inexistente, aunque pudimos ver curiosas escenas producidas por averías en los vetustos vehículos con los que la gente circulaba por la vía que cruza este desierto. Escenas, como la de esta vieja camioneta que portaba un barco en el que parecía que la tripulación estaba decidida a no abandonar su puesto, aunque el chofer y su ayudante llevasen varias horas tirados bajo la carrocería, intentando arreglar la rotura mecánica que los había inmovilizado, en aquel mar de arena.
Insólita imagen de un barco varado sobre una camioneta, en el desierto de Sechura
Ruta Panamericana norte
El desierto de Sechura, no era lo único que nos separaba de nuestro destino en Trujillo los más de 700 kilómetros que restaban de camino, todavía nos ofrecerían diversas e interesantes vivencias, como la que me ocurrió en una de las paradas de descanso que íbamos haciendo por el camino. A pesar de que ya llevábamos casi todo el día en ruta, habíamos decidido aprovechar la noche para seguir avanzando por la Panamericana, y como eramos cinco a bordo, nos íbamos turnando para que siempre hubiesen dos a los mandos del vehículo, un conductor y un copiloto, mientras los otros tres dormitaban en la parte trasera del 4x4. Estando yo en el grupo de los que dormitaban, nos paramos en unos kioscos que quebraban la oscuridad de la noche, con sus tubos de neón, el ruido de puertas y los movimientos de mis compañeros, me sacaron de golpe de mi aletargamiento y de pronto vi como una sombra pasar al lado de mi ventana, un personaje que a pesar del asfixiante calor que se respiraba, iba cubierto de arriba hasta abajo con con pasamontaña, mangas y pantalones largos. En contra de lo que pudiera parecer, no era ningún terrorista ni asaltante de carreteras, tan solo era el precavido conductor de el camión cisterna aparcado a nuestro lado, una imagen que en principio me dejo muy sorprendido, pero al ver el tamaño de los mosquitos que zumbaban fuera de los cristales del coche, lo entendí a la primera, así que rápidamente, me puse una camisa de manga larga y unos vaqueros. 
Chiringuitos de comida en la Panamericana norte
Al acercarme con esta indumentaria, hasta mis compañeros que ya estaban acomodados en el interior del bar, me recibieron entre bromas y burlonas sonrisas, extrañados de que eligiera esta vestimenta tan inapropiada con el calor tan denso y pesado que hacía... pero a la mañana siguiente mientras las primeras luces del día iluminaban los paisajes y los campesinos se cruzaban en nuestro camino, inmersos en sus labores cotidianas, todos mis compañeros que tan valientemente se habían paseado en camiseta y pantalón corto, frente a los mosquitos gigantes de la pasada noche, no paraban de rascarse y maldecir su falta de precaución.
Un campesino transportando caña de azúcar
Llegada a la costa de Huanchaco
Nuestro primer destino en esta ruta por el norte de Perú, ya se mostraba en el horizonte y los tradicionales "caballitos de totora" agrupados verticalmente sobre las playas de arena de Huanchaco, se perfilaban sobre los tonos azules del cielo y del Pacífico. La zona de Huanchaco era parte de los antiguos territorios habitados por las culturas Mochica y Chimú. La playa y el balneario son visitada obligada para todos los que visitan la provincia de Trujillo y que actualmente forma parte de la Ruta Moche. En Huanchaco, se siguen conservando las tradiciones, y una de las más atractivas, es la de seguir navegando a bordo de estas originales embarcaciones, conocidas como caballitos de totora, realizadas con junco ó totora, una planta acuática que crece en las zonas pantanosas, próximas a esta costa.
Caballitos de totora, en las playas de Huanchaco
Se dice que estas embarcaciones de totora, podrían ser los orígenes de las modernas tablas de surf, y los jinetes que surcaban las olas a lomos de estos caballitos de totora, serían antes que los polinesios, los  pioneros en practicar esta modalidad deportiva. Sea de la manera que sea, lo cierto es que en las playas de Huanchaco, aún podrás ver como los surfistas y los actuales jinetes de estas tradicionales embarcaciones comparten las olas de esta playa de Huanchaco.
Tradicionales embarcaciones de totora y jóvenes surfistas en Huanchaco
Otras de las tradiciones que se mantienen en la zona, esta vez de origen gastronómico, es la elaboración del cebiche, unos platos creados por las antiguas culturas peruanas, a base de productos frescos del mar y aderezados con limón ó lima. Así que como ya era el momento y además nos encontrábamos en el lugar adecuado, nos dirigimos hasta uno de los restaurantes que ofrecían sus productos, en la primera línea de playa, para degustar estos famosos platos de cebiche ó ceviche, tan representativos de la gastronomía peruana.
Plato de cebiche muy típico de la gastronomía peruana
Chan Chan, la ciudad de barro
Terminada nuestra productiva y beneficiosa estancia en las playas de Huanchaco, dirigimos nuestros pasos hasta los yacimientos arqueológicos de la ciudad de Chan Chan, antigua capital del reino Chimú, anterior al Imperio Inca y actualmente una de los más importantes complejos arquitectónicos, vestigios de las originarias culturas de la América precolombina. Chan Chan, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986, por la Unesco, esta catalogada como la ciudad más grande de América, construida con adobe (barro) y la segunda a nivel mundial. Entre los restos de este antiguo asentamiento humano localizado a tan solo 5 km de la ciudad de Trujillo, aún se pueden observar la bien planteada arquitectura urbanística original, con calles y avenidas perfectamente trazadas, entre las que se alzaban las viviendas de sus habitantes, que según algunas estimaciones podrían haber llegado a la cifra de 100.000 individuos.
Restos urbanísticos y muros decorados con bajorelieves en la ciudad de Chan Chan
La ciudad de Trujillo
Terminada nuestra incursión arqueológica en esta ciudadela de adobe creada por los Chimú, nos trasladamos hasta la ciudad de Trujillo, donde acabaríamos con este inicial recorrido por el norte de Perú. Esta ciudad de origen colonial fundada por Diego de Almagro, que la denomino como Villa de Trujillo, en honor a la ciudad española en que nació Pizarro, el conocido explorador castellano que acabó conquistando El Birú ó antiguo imperio incaico, territorios sobre los que se asienta la actual nación Peruana.
Soberbia fachada de estilo colonial castellano en la ciudad de Trujillo
La ciudad de Trujillo, considerada como una de las siete más importantes de la nación, posee interesantes edificios y rincones que deleitaran a los viajeros ávidos de implicarse en la vida y cultura de los pueblos visitados. Una de los principales puntos de reunión ciudadana de esta populosa ciudad del norte de Perú, se encuentra en la Plaza de Armas, en cuyo centro se alza el monumento a la Libertad, una céntrica plaza cercana a la catedral de Trujillo, por la que cada día transitan los habitantes de esta ciudad y algún que otro visitante. Siendo esta última circunstancia, la de no ser un destino masificado, turísticamente hablando, la que le confiere un especial encanto al poder pasear disfrutando de la ciudad tranquilamente, sin masificaciones y sin ser asediado por los "asesores" turísticos tan abundantes en otras zonas.
Atractiva arquitectura colonial en el centro de la ciudad de Trujillo
Tras unos días de descanso en la ciudad de Trujillo, en los que hemos disfrutado de sus gentes, la arquitectura y la gastronomía, continuamos con nuestra travesía americana para dirigirnos nuevamente hacia Ecuador, pero esta vez a través de las rutas andinas que nos llevarán a la frontera de Macará, pero eso sería una nueva historia.