Esauira, la ibiza marroquí

La ciudad amurallada de Esauira
Despues de haber estado recorriendo durante días, algunas de las más importantes ciudades del interior de Marruecos, nos habíamos acostumbrado a movernos por entre el predominante color ocre rojizo de sus paisajes y de las construcciones de barro de sus poblaciones. Pero al llegar a la ciudad costera de Esauira, a tan solo 170 km de Marrakech, nos sorprendían gratamente, los refrescantes colores azules y blancos, que mostraban sus edificaciones, tal vez inspirados en los colores del propio mar que baña la ciudad.
Esauira, en francés Essaouira, es una pintoresca ciudad portuaria marroquí situada en la costa occidental atlántica, también conocida por la antigua denominación de Mogadur ó Mogador en portugués. A este atractivo emplazamiento, también se le han asignado otros sugerentes y variados apodos, tales como Perla del Atlántico, La Bella Durmiente, La Bien Guardada ó La ciudad del Viento y de la Luz.


El puerto pesquero y las barcas azules de Esauira
Las altas y amarillentas murallas que se alzan frente a la costa, para proteger a las blancas edificaciones de azules puertas y ventanas, de los ataques externos, siguen evocando con su aire decadente, otras épocas de glorias tumultuosas. Y es que hasta este pequeño y romántico emplazamiento amurallado, bañado por las aguas del Atlántico, llegaron a través de los tiempos, diversas culturas y civilizaciones, tales como la fenicia, romana, bereber, cartaginense, portuguesa y francesa. Influencias esta, que sin duda han contribuido con el mestizaje y enriquecimiento de la fisonomía arquitectónica y cultural de esta ciudad y de sus habitantes.
Mercadillos y restaurantes en Esauira
Pasear por la actual Esauira, tal y como me sugería un buen amigo, puede llegar a recordarnos el ambiente festivo y playero de la mediterránea isla de Ibiza. La silueta de sus fortificaciones costeras, nos harán evocar el barrio de la Marina en la capital ibicenca, y el paseo por sus laberinticas calles, donde comerciantes, artesanos y pescadores, se entremezclan con los visitantes, entre coloridos mercadillos y restaurante, nos trasladarán a los primeros ambientes  hippies que se desarrollaron en la conocida isla balear, durante los años sesenta. 
La actividad diaria en Esauira, se puede disfrutar de muchas maneras, las calles de la Medina, repletas de comercios, se recotrren de manera cómoda y sin que a cada paso, te atosiguen ofrenciendote artículos ó souvenirs, dado el carácter tranquilo y respetuoso de sus habitantes. En sus pequeñas placitas, asoman terrazas que odrecen al vivitante un lugar para la relajación, mientras contemplas el ir y venir de las gentes, tomando un té a sorbos ó probando la excelente cocina del lugar, preferentemente elaborada con productos de la mar.
Escenas en el puerto pesquero de Esauira
El paseo por el puerto, construido al abrigo de las solemnes fortalezas levantadas en 1506 por los portugueses, nos recuerda su innegable condición de ciudad abierta al mar, con ese inconfundible aroma marinero, el continuo trajinar con las redes de los pescadores y por el incesante chillido de las gaviotas que sobrevuelan nuestras cabezas.
Gaviotas y pescadores en la costa de Esauira
Contemplar la actividad diaria de los pescadores, junto al recorrido por las antiguas muralles de defensa, es casi una visita obligada. Las excelentes playas que se extienden a ambos lados de la ciudad, ofrecen un entorno ideal para el baño y para la realización de algunas actividades náuticas. Y al final de la jornada, cuando comienza a caer la tarde, antes ó después de degustar un exquisito plato a base de pescado, en cualquiera de los restaurantes cercanos al puerto, es muy agradable disfrutar de un tranquilo paseo por la framja costera, mientras que los últimos rayos dorados del Sol iluminan las murallas de la ciudad.

Artículo publicado en la revista NT 150 de Binter, agosto 2015