Rajasthán, tierra de leyendas, reyes y guerreros

Ventanas y balcones en la fachada principal del Hawa Mahal ó Palacio de los Vientos en Jaipur
Recorrer Rajasthán, descubriendo legendarias ciudades con nombres como Jaipur, Jodhpur, Udaipur  ó Jaisalmer, es sumergirse en increíbles escenarios en los que reyes y princesas se desenvolvían entre historias de romances, misterior y gestas guerreras. Ubicada al noroeste de la India, la exótica y pintoresca región de Rajasthán, es conocida como la tierra histórica de los antiguos y valerosos guerreros rajputs, a los que los británicos llegaron a catalogar como raza marcial ó de militares, dadas sus cualidades de fortaleza, valor y nobleza.

Vista del inexpugnable fuerte de Jodhpur
Estos clanes, que se establecieron en la antigua Rajasthán, también conocida como Tierra de Reyes, se distribuyeron geográficamente, en más de una veintena de pequeños reinados ó estados principescos que extendían sus feudos desde las escarpadas y montañosas regiones orientales, donde habitaba el tigre, hasta las más áridas zonas occidentales, ocupadas por el desierto del Thar, por el que cruzaban las rutas de las grandes caravanas comerciales.
En la actualidad, Rajasthán es conocido internacionalmente por los soberbios e inexpugnables fuertes en que los poderosos Maharajás levantaron sus ciudadelas, con el claro propósito de defender sus dominios de posibles enemigos, y también por los lujosos palacios de ornamentada arquitectura, donde estos señores feudales, moraban rodeados con todo tipo de lujos, junto a su séquito, familiares y amigos. Estos históricos fuertes y palacios, que ahora pueden ser visitados por el gran público, se han convertido en uno de los principales atractivos turísticos, con los que cuenta la región, y muchos de ellos han sido transformados en sugerentes y atarctivos hoteles de lujo.
Empleado en un antiguo Palacio convertido en Hotel
A la vista de estos extraordinarios Palacios y jardines, que inevitablemente evocan en nuestra memoria, los escenarios y el ambiente de la Mil y una noches, reflejado en innumerables cuentos y leyendas orientales, nos podemos haver una ligera idea del elevado nivel de vida que llevaban estos Maharajás, una actitud de esplendor y lujo, que durante el dominio Británico, se torno caprichosa y extravagante, sustituyendo las ancestrales leyes de honor y caballería, por una vida más indolente y superficial, hasta que en 1971, la Primera Ministra Indira Gandhi, privó a los descendientes de esta clase, de sus títulos y privilegios, sobre tierra y personas. De esta manera, la influencia y el poder social que los Maharajás poseían, cambió drasticamente y muchas de sus propiedades comenzaron a mostrar notables signos de ruina y deterioro. Pero afortunadamente con la llegada del turismo, la mayoría de estos históricos edificios, han sido restaurados y muchos descendientes de sus antiguos propietarios, son ahora prósperos hoteleros ó influyentes representantes políticos de sus distritos.
Carro tirado por camello y fuerte de Bikaner
Los magníficos fuertes y palacios, ese extraordinario legado cultural que evoca el principesco esplendor feudal de sus antiguos señores, así como las celebraciones de tradicionales eventos populares, tales como ferias de ganado ó festivales de origen religioso, siempre plenos de color y alegría, han conseguido que la región experimente importantes cambios, que la han convertido en uno de los principales destinos turísticos del país.

Lo que no ha cambiado demasiado, son las duras condiciones de vida de la gran mayoría de su población, que sigue sobreviviendo en pequeñas comunidades rurales, dedicados a las labores relacionadas con el pastoreo y la agricultura. Pero el pueblo Rajastani, a pesar de estas duras condiciones de vida, sigue conservando sus arraigadas normas y códigos de conducta, con un alto sentido del honor y del respeto.

Durante mi viaje a través de diferentes pueblos y ciudades de la región, me gustaba escuchar las historias y relatos, con los que los habitantes de la zona, me obsequiaban. Una de las preferidas por estos rajastanis que siguen mostrando con orgullo sus poblados mostachos, como símbolo de caballerosidad y virilidad, era la que explicaba como en tiempos no muy lejanos, los hombres sellaban sus tratos, tan solo ofreciendo como garantía, un pelo arrancado de su bigote.

Artículo publicado en la revista C Magazine de septiembre 2015 

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